La inteligencia artificial en la universidad: una mirada desde la docencia

Fecha de Publicación
Etiquetas:
Tecnología
La inteligencia artificial en la universidad: una mirada desde la docencia

Docentes universitarios comparten su opinión acerca del impacto de la inteligencia artificial en la educación, destacando sus beneficios y desventajas. Así mismo coinciden en que el uso de IA requiere ética, cordura y responsabilidad.

Incluso en la era de la tecnología e inteligencia artificial, el conocimiento no se copia, se construye.

Por: Luisa Fernanda Robles Sánchez

La inteligencia artificial está transformando la educación universitaria y generando un debate cada vez más fuerte sobre su uso, sus beneficios, desventajas y su impacto en el aprendizaje. Entrevistas realizadas a tres docentes de distintas áreas demuestran que existe la necesidad de un uso responsable y ético de estas herramientas.

Desde el área de ética y humanidades, la docente Lizzeth Natalia Arévalo señaló que la inteligencia artificial representa tanto un reto como una herramienta útil. Explicó que la utiliza para organizar información, redactar y corregir textos, aunque no siempre confía en su precisión.

“La inteligencia artificial la hemos asumido como un reto, pero también como una herramienta de trabajo que puede beneficiar tanto a docentes como a estudiantes. Sin embargo, no siempre es confiable”, afirmó.

Además, advirtió sobre la dependencia que ha generado en los estudiantes: “Han perdido espontaneidad y muchas veces sus textos suenan igual”. También destacó que el uso inadecuado ocurre cuando los estudiantes presentan trabajos con contenido generado por IA como propio o no citan las fuentes.

Por su parte, Francisco, docente del área de ingeniería, expresó una postura más crítica frente al uso de estas tecnologías. Indicó que uno de los principales problemas es la falta de verificación de la información.

“Muchas veces se usa sin verificar. Se deja de lado lo confiable por lo inmediato”, señaló. Asimismo, mencionó que la inteligencia artificial puede inventar referencias o proporcionar datos incorrectos, lo que obliga a revisar la información.

El docente también alertó sobre el compromiso ético, especialmente cuando se utiliza en parciales: “Se vuelve poco ético cuando la usan como si fuera producción propia. Eso ya es fraude”.

Desde el campo de la comunicación y la lingüística, Erika González Wilches ofreció una visión más balanceada, destacando tanto las oportunidades como los riesgos.

“La IA debe ser un apoyo para mejorar lo que uno produce”, afirmó, aunque insistió en que los estudiantes deben generar primero sus propias ideas antes de apoyarse en estas herramientas.

También señaló que es posible identificar el uso de inteligencia artificial en los trabajos académicos debido a cambios en el estilo de escritura. “Es evidente cuando un estudiante usa IA, porque cambia totalmente su forma de escribir”, explicó.

Los tres docentes coinciden en que, más allá de las herramientas tecnológicas o los detectores de plagio, el verdadero control está en la formación ética y el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes.

En conclusión, la inteligencia artificial no es vista como un problema en sí misma, sino como una herramienta cuyo impacto depende del uso que se le dé. Mientras puede fortalecer el aprendizaje, también puede convertirse en un obstáculo si reemplaza el esfuerzo y la construcción del conocimiento.

Compartir