El vestir, un problema para la sociedad

Fecha de Publicación:
Septiembre 26 de 2018
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Nos Cuentan
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(La felicidad de vestir, no debe ser la tristeza de vivir)

Vivir en un mundo tan cambiante y libre de pensamiento se ha vuelto un verdadero problema, la sociedad se ha acostumbrado a juzgar por la apariencia de los demás.

Por:   Angie Julieth Soto Hormaza Ajsoto@uniboyaca.edu.co

La discriminación se ha desarrollado a mayor escala, si vez a alguien en la calle con prendas que son o estuvieron de moda, lo juzgas y nunca faltarán argumentos como: “si te pones ropa de marca o de diseñadores famosos te pueden tratar de materialista”, “si usas vestido corto, la blusa ajustada o el escote más generoso quieres llamar la atención, quieres provocar”, e incluso no faltarán comentarios como “no te sabes vestir”, “no encajas”, o “pareces marihuanero”, y demás argumentos que están haciendo que la sociedad se polarice aún más entre los diversos grupos sociales.

Pero el problema es que muchas personas no entienden que el ser humano nació libre de vestir, de hacer e incluso de hablar como quiera; la sociedad se ha acostumbrado a los tabús, los prototipos e incluso estereotipos, sin entender que las redes sociales, el internet, los medios de comunicación, las empresas e incluso las personas del común, avanzan día a día.

Ante esto, Andrea Martínez, docente del programa de Diseño de Modas de la Universidad de Boyacá, argumenta: “hay un dicho que dice <<como te vistes es como te tratan>>, es claro que el vestuario predispone a las personas y los lleva a hacerse una imagen de como tú eres, pero a pesar de esto, hay que aceptar que el mundo vive y tendrá que salir de esos paradigmas tradicionales y así darse cuenta que cada persona se viste como le gusta, no como otros quieren, como las personas se sientan cómodas, dependiendo del contexto, pero a pesar de esto, siempre existirán los comentarios que excluyen a los demás”.

Es innegable ver como la apariencia juega un papel importante y es la primera evaluación a la que el ser humano es sometido en un entorno social. Pero, lo que hay que entender es que “el habito no hace al monje” y que, aunque la forma de vestir y de hablar, no determina del todo lo que es cada persona, vestirse de una forma X o Y nunca dirá en verdad quién eres; por ende, la sociedad no tiene la potestad de decidir qué es lindo o feo, ni mucho menos expresar que no encajas, simplemente por algo que llevas puesto, porque a pesar de que la apariencia es cada día más importante, no es precisamente la que define quien eres.
 

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