Para 'Chipa' la pandemia huele a mermelada

Fecha de Publicación:
Septiembre 16 de 2020
Categorías:
Comunicación Social
CHIPA

'Chipa', como todos la conocen, es una joven samaquense que a raíz de la pandemia emprendió su negocio,gracias a sus habilidades gastronómicas, usando las redes sociales para si divulgación.

 

Por: Hanjie Castiblanco

En la casa de Chipa, una estudiante de Administración de Empresas, de la Universidad  Santo Tomás de Tunja, huele a caramelo y a mermelada.  Ella desde hace cuatro meses se dedica a preparar postres y bebidas que vende a través de Instagram y Facebook. Su fin es poder pagar su semestre y ayudar con los gastos de su hogar.

Justo cuando empezó la pandemia, su madre se quedó sin trabajo y ella al sentir  su desesperación por la situación, decidió vender postres.  “En las redes sociales encontré eso que tanto soñé, vender mis crepes,  waffles y malteadas” mencionó Chipa, mientras le ponía mermelada  a uno de sus postres.

Ella ha utilizado las redes sociales para promocionar sus productos, por lo que se dio a la tarea de hacer unas fotos creativas y llamativas para subir a la red, donde complementa con un mensaje atractivo. “Mientras preparo mis productos, voy pensando cómo venderlo, pues no puedo subirlo y ya. A veces, creo que me cuesta más eso que hacer la preparación”, comentó Chipa. El producto incluye mensajes como “Atrévete a probar una explosión de sabor que te ofrece nuestra malteada”.

Por la situación  de aislamiento en la que se encuentra el país, Chipa decidió que todos sus productos se venderían en el pueblo a domicilio, para ello utilizaría las redes como vitrina, pero también debía tener un domiciliario, por ende, equipó a su hermano con una bicicleta y un casco:

“Mi hermano menor tampoco tenía trabajo, así que le propuse que hiciera los domicilios y que  ganaría una comisión por cada uno. Creo que lo más importante en esta situación es generar trabajo y si se puede involucrar  a la familia mucho mejor”, comentó la joven.

Chipa le dedica por lo menos 10 horas por día al negocio. Tiempo que va intercalando con sus clases virtuales y con las cosas del hogar. Mientras la situación mejora en su casa, ella seguirá levantándose a las 7:00 a.m., para dejar listos los wafflles, crepes y malteadas que se venderán en el transcurso del día. Aunque su sueño es tener su propio restaurante, por ahora seguirá trabajando a través de sus redes sociales para ayudar a su familia.

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