¿Líquido dorado o azucarado?: Afectaciones a la apicultura por aditivos en la miel.

Fecha de Publicación:
Octubre 26 de 2021
Categorías:
Comunicación Social
Mieles

El impacto de la industrialización ha cambiado el rumbo de actividades cotidianas y tradicionales. La miel, como endulzante natural, ha sufrido el impacto de las grandes cadenas por su producción con fines lucrativos y en masa.

 

Por: María José Méndez Gaitán

La industria de la apicultura constituye uno de los pilares más importantes para la producción y distribución de miel, a la par que la conservación de las abejas. En Colombia, el número de colmenas y los procesos de la producción de miel han crecido en los últimos años, en promedio se producen 3.500 toneladas de miel al año según Fabio Díaz Granados, presidente del gremio de los apicultores, pero las industrias de importación, han causado estragos en la acción de los pequeños productores nacionales.

Son bien sabidos los efectos positivos que la miel tiene sobre nuestra salud, este preciado líquido contiene minerales, vitaminas y oligoelementos, que tienen propiedades antibacterianas, anti-inflamatorias, antisépticas y calmantes, las cuales ayudan a nuestro organismo a combatir un sin número de males. Solo si nos aseguramos de que consumimos un producto 100% puro, sin aditivos ni azúcares añadidos.

 

Lamentablemente, es posible que la miel que tenemos guardada en nuestra cocina o alacena, no sea el gran alimento que nosotros pensamos y que esa etiqueta donde nos aseguran y ponen “miel pura” no sea completamente de fiar.

 

En el mercado existen mieles adulteradas, muchas de ellas son mezclas de miel con soluciones de glucosa como lo son el azúcar e incluso la panela, ya que por tener un color parecido se puede confundir fácilmente, algunas otras están ultra-filtradas quitando el polen pasando la miel por procesos de altas temperaturas y la gran mayoría contienen agua, como asegura Jahir Castro, zootecnista, evaluador y asistente técnico de proyectos apicultores en el país.

 

“Esa industrialización lo que ha hecho es generar jarabes de miel, los cuales nombran como miel con un costo de producción bastante bajo, por ende, la gente prefiere consumir un jarabe de miel a una miel pura, por que la miel tiene un costo mayor en el mercado (...) esto está dañando notablemente los procesos artesanales de la apicultura en Boyacá, en Colombia y el mundo.” menciona.

 

Sumado a esto, Castro señala que cada año, Colombia se ha sumado a la larga lista de países que sufren a raíz de la crisis mundial que se vive por la muerte masiva de abejas por parte de el uso desmedido de agroquímicos y fumigaciones aéreas, como el glifosato empleado para la erradicación de cultivos ilícitos en gran parte del campo colombiano o la quema de cultivos para renovar la tierra para futuras siembras.

 

Apicultores

 

Según la Organización de las Naciones Unidas, las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, se ven cada vez más amenazados por las actividades del ser humano, a la par, estos y otros animales son responsables de polinizar más del 75% de los cultivos claves para la alimentación del planeta.

 

A pesar de la grave crisis de polinizadores, en Colombia no se han creado mecanismos o políticas para defender la gran labor que llevan a cabo estos animales, menciona Castro “en Colombia no se protege esta actividad, no se protege el medio ambiente y por ende hay muchas más afectaciones. Solo este año en Córdoba, El Meta, Caldas, en Boyacá y otros departamentos, la pérdida total de apiarios debido a la contaminación y al uso de plaguicidas que afectan la vida de las abejas han venido aumentando sistemáticamente."

 

Por ello, industrias extranjeras aprovechan los problemas que sufren estos animales a nivel mundial para crear alternativas disfrazadas de aspecto 100% naturales, cuando en realidad son procesos de dilatación de miel con aditivos poco positivos para los apicultores rurales del campo colombiano.

 

“Se han estado creando propuestas que se dirigen a entes gubernamentales en pro de generar política pública para la protección de los polinizadores, pero son discusiones que no han llegado a ningún lugar.” menciona Castro bastante preocupado.

 

Los apicultores se han visto cada vez más afectados, ya que las personas no tienen un conocimiento básico de lo que es una buena miel, un ejemplo de esto, es considerar que la cristalización de la miel significa que no es natural o que esta dañado, cuando es completamente lo contrario, es normal que la miel se cristalice, además, que no posee una fecha de vencimiento siendo natural.

 

Otro factor importante, es la demanda del producto y su precio en mercado, si bien es cierto, la manutención de apiarios y demás elementos para la apicultura, conlleva ciertos costos, que se ven añadidos en la venta final del producto, por ello, competir con los precios de las industrias generadoras de jarabe extranjeras, ponen más difícil la tarea de comercializar la miel a un precio justo para los apicultores.

 

 

Abejas

 

 

Las abejas requieren cuidado, no porque se están extinguiendo, sino porque son un insecto de gran valor para los cultivos; y la mejor forma de protegerlas es brindándoles mayores y mejores condiciones para que no se llegue a una crisis aún más grande por la falta de estos animales, que aunque pequeños, llevan en su espalda una gran responsabilidad.

 

“Es difícil combatir con el empleo de aditivos en la miel, podríamos decir que uno de los principales aspectos es acabar con la importación de mieles de orígenes como China o Tailandia. La otra opción es la difusión permanente a nivel regional, departamental y nacional sobre el aprovechamiento y la adquisición de mieles con productores locales.” menciona Jahir Castro, como un llamado para la concientización del mundo apícola y su importancia.

 

Podemos decir, que queda mucho por recorrer para lograr que la miel que conocemos y llevamos consumiendo por mucho tiempo, no sea solo un recuerdo más en nuestro paladar. Todos podemos aportar a que este precioso líquido dorado y dulce se mantenga puro a quienes ponen todo su empeño para producirlo, las abejas, y quienes deciden protegerlas, los apicultores de nuestro campo colombiano.

 

“(...) a lo que hay que apuntar aquí, para poder vencer el fraude de la miel, radica en reconocer al campesino apicultor y poder comprarle a él. (...)” menciona Castro.

 

 

 

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