La irascibilidad vista desde el arte y la espiritualidad: un camino para el bienestar social.

Fecha de Publicación:
Noviembre 08 de 2021
Categorías:
Comunicación Social
Ira

La irascibilidad es una emoción de ira desatada o de frustración extrema que ha venido aumentando en la población joven del país. Esto debido a diferentes causas como el aislamiento social, estrés o sentimientos de descontento social.

 

Por: César Augusto López

 

Boyacá, Colombia – La sociedad ha venido estigmatizando las diversas emociones y expresiones humanas relacionadas con la ira y la irritabilidad. La religión, por ejemplo, ha construido imaginarios sociales que reprimen comportamientos y pensamientos que, si bien, pueden ser detonantes de la misma ira, esta censura terminará por afectar la expresión natural del ser humano. Por lo tanto, se hace necesario reconocer prácticas como el arte y la espiritualidad como métodos para el manejo de dichas emociones y, sobre todo, como evidencia de que la ira no representa daño o perdición.

Alguna vez lo mencionó Benjamín Franklin “la irascibilidad nunca es sin razón, pero rara vez es buena”.

De alguna manera, se ha adoctrinado la irascibilidad, alejando en especial a los jóvenes con la firme creencia de que quien habla con ira no tiene razón y quien actúa con ira seguramente es capaz de cometer una atrocidad, dando cabida a una sociedad que es gobernada por su misma prohibición sin generar propuestas para tener un manejo prudente de ella.

“Aunque no son emociones lógicas, las personas son capaces de validarlas y llegar a la capacidad de reaccionar a las acciones que pueden afectar y causar problemas que podrían llevar a la búsqueda de su solución” dijo Sebastián Calvera Basallo, estudiante de Psicología, diagnosticado de irascibilidad.

“… en cambio, sin el reconocimiento de estas emociones es muy difícil que el ser humano pueda producir y sentirse en un espacio positivo para llegar a adaptarse a la sociedad”

 

ira

 

Precisamente, para Calvera, reconocer una emoción podría llevar a la búsqueda de su manejo, y en este punto, es necesario afirmar la necesidad humana a través del arte como el medio de expresión y la espiritualidad como el medio de reflexión. 

“se necesitan procesos para que las personas puedan comprender lo importante de las emociones y cómo deben ser llevadas

Con el objetivo de reconocer el arte y la espiritualidad como un medio.  Para analizar el manejo de la ira desde el lente de la espiritualidad, el pastor Carlos Ruiz del movimiento misionero mundial en Campohermoso ha aportado a esta investigación desde su experiencia, añade;

“Dios nos mira como seres humanos espirituales llenos de sabiduría y arte, sabemos que somos seres humanos y no robots que no sienten”, teniendo en cuenta esto, la religión como manifestación de la espiritualidad, ha propuesto que el ser humano desboque su irritabilidad en el ser superior que cree, aceptando alrededor de cánticos, lecturas sagradas y peticiones al ser superior como un sanador a la irascibilidad en busca del bien social.

Añade Ruiz:

“El problema de la ira en la religión como referente de la espiritualidad está en excusar la irascibilidad y no posibilitar consejos y orientación a una mejoría”.

Se puede inferir, desde las nociones que ha planteado el pastor, que la religión no debe buscar arrebatar las emociones y menos la irascibilidad. ya que reconoce el derecho a sentirla, más la santidad o el ideal de pureza no es algo que el ser humano posee, pero sí que en cierta medida necesita buscar, en medio de los procesos que se consideran como la guía para el bienestar social.

Entre tanto, medios como los cánticos, lecturas sagradas y peticiones al ser superior, pueden ser canales que permiten ir más allá del sentimiento de ira, poder liberarse de este sentimiento que reprime a la persona, descubriendo la verdadera personalidad del ser..

Ahora, giramos el análisis para interpretarlo desde un enfoque artístico, un medio que cuenta con una gran variedad de métodos a elegir, artes plásticas, artes escénicas, la musicalidad, entre otras, reforzando el interés por plasmar en estos métodos la ira incontrolada de la persona, consintiendo la aprobación y no el rechazo de la misma, ayudando a sentir seguridad, transformando la irascibilidad en felicidad.

 

arte

 

Así lo menciona Manuel Meléndez Llerena, dancer y coreógrafo,

“todo artista tiene la necesidad de expresar algo y que por medio de su arte se pueda transmitir una emoción, así como la ira algo tan difícil de contagiar pero que por una razón debe ser expresada”

Añade, “Al contrario de esto, la ira también puede llegar a bloquear el espacio creativo de la persona, encerrándola en su sentimiento, que puede ser algo normal y se debe dejar fluir para que pueda retomar su espacio artístico”

La similitud entre el arte y la espiritualidad radica en que ambos posibilitan alternativas para ayudar a manejar un sentimiento como la irascibilidad, sin buscar censuras o prohibiciones.

No se puede asegurar que estos procesos erradiquen la irascibilidad, pero se plantean como medios, que si se llegan a efectuar, la persona podrá ir liberándose de la irascibilidad sin tener que verla como un enemigo.

De esta manera, se proponen medios o salidas que permitan construir una sociedad empática y consciente de la necesidad latente por encontrar y generar alternativas que permitan fortalecer y garantizar la salud emocional y mental, como base para la construcción de bienestar y paz común.

 

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