Lo Ambiental en las Universidades

Fecha:
Enero 31 de 2018
Categorías:
Ingeniería Ambiental
Ingeniería Ambiental

En una sociedad que valora una economía de mercado en la que lo nuevo destruye lo viejo, en donde la velocidad de los procesos de innovación convierten los productos en obsoletos antes que puedan llegar a usarse (Bauman, 2007).

Los Discursos altruistas, tecnocráticos, románticos, escépticos, conspiradores, fatalistas, elitistas y utilitaristas han convertido la problemática ambiental en gran espectáculo estilo Hollywood. 

Por: Natalia Sánchez Gómez

Magister en Bioética

Docente Programa de Ingeniería Ambiental Sogamoso

Universidad de Boyacá

 

En una sociedad que valora una economía de mercado en la que lo nuevo destruye lo viejo, en donde la velocidad de los procesos de innovación convierten los productos en obsoletos antes que puedan llegar a usarse (Bauman, 2007), en este aceleramiento de la vida que elogia el cambio y teme al estancamiento, el tema ambiental pareciera estar sometido a esta misma “destrucción creativa” (Bauman, 2007).  Los Discursos altruistas, tecnocráticos, románticos, escépticos, conspiradores, fatalistas, elitistas y utilitaristas han convertido la problemática ambiental en gran espectáculo estilo Hollywood. 

En este gran espectáculo, la Universidad se presenta como un escenario que tendrá que Innovar o de lo contrario perecer (Arroyave, 2003). Esta afirmación representa un reto para la educación superior, la cual debe responder a una constante renovación y reflexión profunda sobre la esencia de su quehacer. Dentro de esta dinámica de renovación, la universidad debe oponerse a los poderes dominantes, para generar procesos de transformación que permitan acoger el fenómeno ambiental más allá de una moda o discurso. La educación superior debe reconocer su responsabilidad en la sostenibilidad y permear todo su deber ser en torno a la conservación de lo que el pensamiento ambiental denomina la trama de la vida. 

Para este propósito, la Universidad debe problematizar las maneras como se ha concebido la ciencia, la técnica y el progreso (Morín, 2012), con el fin de repensar el rol de la academia en la generación de conocimiento necesario para la sostenibilidad. El aún evidente reduccionismo y la fragmentación del conocimiento en las instituciones de educación superior sumado a la exagerada atención al reconocimiento, han convertido a las universidades en centros de formación de competencias laborales, dejando algunas veces de lado sus propósitos en la construcción de una nueva sociedad. 

De esta manera, el pensamiento ambiental representa una propuesta que invita a la educación, en este caso a la educación superior, a remover las raíces de la llamada crisis ambiental, sembrando semillas de criticidad hacia los modelos que han inducido a la generación de conocimiento para la manipulación y dominación de la naturaleza. En términos de competencias, se podría decir que la universidad debe brindar la capacidad a los futuros profesionales de identificar en los discursos ambientalistas y desarrollistas, aquellos intereses que han pintado de verde el capitalismo voraz, y adoptar los valores que permiten una verdadera reforma de pensamiento que conlleve en su praxis a la sostenibilidad.  

La amplia gama de las propuestas que presentan un enfoque complejo (El pensamiento complejo, la teoría de sistemas, la teoría del caos, la ética ambiental, la bioética, la autopoiesis, entre muchas otras), nutren hoy los discursos de la dimensión ambiental, generando aportes significativos para que los cambios universitarios se den en espacios inclusivos, creativos, interdisciplinarios y transdisciplinarios. 

Dichos cambios han venido dándose en las universidades, debido además, a las distintas declaraciones internacionales que convocan a las Casas de Estudio a hacerse ejemplos de sostenibilidad ambiental. Indicadores y propuestas curriculares ambientales, son en la mayoría de los casos, herramientas útiles en procesos de acreditación institucional, convirtiendo el tema ambiental en un adorno en los discursos de la calidad institucional. 

El pensamiento ambiental propone una verdadera transformación, desde lo más profundo del ser humano, plantea en palabras de Noguera (2004), “Un reencantamiento del mundo”. Desde esta mirada, no se trata de incluir nuevos contenidos ecológicos, ni de ambientalizar el currículo, el pensamiento ambiental exige un acallamiento de las teorías científicas que han desdeñado lo humano, exige la contemplación y la escucha de la voz misteriosa del mundo como vida. (Noguera, 2004). 

Mientras que las universidades hacen esta transición profunda, “The Show Must Go On”, y debe continuar mientras la “vida líquida” continúa arrasando la memoria, por esto la universidad tiene la responsabilidad de construir  puentes de esperanza que se abran a lo desconocido, a lo mágico, al milagro de la trama de la vida, conservando su prudencia y criticidad. Abrirse al pensamiento  ambiental implica de cierta forma abrirse a la complejidad, al reconocimiento de los límites humanos y a la comprensión de la unicidad y la multidimensionalidad. 

En Colombia como en América latina es evidente que continúa existiendo una enseñanza que privilegia aquellas verdades que aspiran vencer cualquier tipo de incertidumbre, sobre los saberes que fluctúan y se adaptan a los contextos inciertos. Esto exige una reestructuración en la totalidad de las prácticas universitarias, una reforma hacia una visión compleja de los sistemas de la vida y sus interrelaciones. 

La universidad de hoy debe transformar el pensamiento a través de nuevos lenguajes, contenidos, métodos, y prácticas, esta transformación plantea la paradoja que Morín expresa de la siguiente forma: “no se puede reformar la institución (las estructuras universitarias) si no se han reformado anteriormente las mentes: pero no se pueden reformar las mentes si no se ha reformado anteriormente la institución” (Morín, 2012).

El camino no está trazado, aunque ya se ha venido despejando. Quedan muchas tareas pendientes, pero seguramente el espíritu inquieto y transformador de las universidades encontrará la manera de reconstruir la trama de la vida.

Compartir